Curación con Aminoácidos, por Adolfo Pérez Agustí

Los pensamientos grasos contribuyen a la obesidad.

Los pensamientos grasos contribuyen a la obesidad.Christina aguilera

Gracias a la publicidad, donde se filman modelos delgadas, cada vez es más común en nuestra sociedad que esa figura sea ideal. Pero a pesar de esto, más y más personas gordas aparecen en el mundo. Una investigación realizada por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, que si los adolescentes con peso normal piensan que están completos, es probable que crezcan a su máximo potencial.

Hay muchas razones difíciles por las cuales un adolescente puede ganar peso. Por ejemplo, puede estar asociado con el estrés psicosocial, cuando un joven nota repentinamente el exceso de grasa en el área de la cintura. Se compara automáticamente con aquellos que, en su opinión, tienen un físico perfecto, se desaniman y comienzan a ganar peso.

La segunda explicación es que los jóvenes que se consideran con sobrepeso cambian dramáticamente sus hábitos alimenticios y, a menudo, pierden las comidas planificadas. La falta de desayuno puede conducir a la obesidad.

Un factor negativo es la dieta con la que comenzó, pero que no pudo seguir después de un tiempo: en este caso, el cuerpo comenzará a ganar peso dramáticamente, intentando volver al indicador que estaba antes de la dieta.

Por supuesto, hay otra excelente manera de combatir la obesidad: el ejercicio. Sin embargo, los investigadores llegaron a la conclusión de que a una edad temprana, el esfuerzo físico no puede disuadir a una persona de que está engordando: la autoestima negativa y la tendencia a exagerar son más fuertes.

Con el fin de llegar a una conclusión sobre el efecto de la autoestima en el peso, en 1995-1997, los investigadores examinaron a 1196 adolescentes de ambos sexos. Más tarde, los científicos se reunieron con estas personas nuevamente en 2006–2008, cuando los niños se convirtieron en adultos.

La mitad de los participantes tenía peso normal. Pero entre los que sufrían de sobrepeso, los investigadores notaron una clara diferencia: el 59% de las niñas que antes se consideraban gordas, aumentaron de peso como adultos. Estas chicas fueron guiadas por la medición del índice corporal de sus capas (o IMC). Entre las chicas que prestaron atención a la circunferencia de la cintura y fueron guiadas por este indicador para reconocerse como llenas, el 79% en realidad ganó peso a la madurez.

De las niñas que no se consideraron gordas durante la adolescencia, el 31% de las que se guiaban por el IMC y el 51% de las que prestaron atención a la circunferencia de la cintura crecieron.

Las niñas están más inclinadas a evaluarse críticamente a sí mismas que a los niños: por ejemplo, en una encuesta reciente del Instituto, el 22% de las niñas y solo el 9% de los niños dieron una respuesta positiva. Quizás esto se deba al hecho de que vemos más a menudo a las mujeres en las pantallas de televisión que a los hombres.

Los investigadores creen que la sociedad debería desviarse del patrón generalmente aceptado y, en cambio, enfatizar la importancia de una alimentación saludable, dormir y hacer ejercicio. Pero lo más importante es dejar de mostrar supermodelos demasiado delgados como ideales.



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